Y ha vuelto con sangre, vómito y una protagonista femenina maravillosa. No podía ser de otra manera.
Send Help, la nueva peli del director de Spiderman y Evil Dead, nos presenta a “Linda Liddle (Rachel McAdams) y Bradley Preston (Dylan O’Brien), dos compañeros de trabajo que se encuentran abandonados en una isla desierta tras ser los únicos supervivientes de un accidente aéreo.” Dos personas que se llevan regular y que ahora se ven obligados a colaborar si quieren salir vivos de allí… O no.

Gracias al equipo de Terroríficamente Lys hemos podido verla unos días antes de su estreno, y desde aquí la opinión está bastante clara: Vaya guapo, chaval. Este c*brón lo ha vuelto a hacer.
Después de su paso por Marvel con Doctor Extraño, a sus 66 añazos Raimi se reconcilia POR FIN con el terror, que llevaba sin tocar desde Arrástrame al infierno, una de esas pelis disfrutonas que pasó sin gloria pero con bastante pena. La crítica la puso a caldo, aunque con el tiempo se ha convertido en una pequeña joyita para los amantes del género.
Y para los que saben a lo que van, Send Help sigue esa estela: No es una peli que hile fino, ni que quiera gustarle a todo el mundo, pero si va a hacer que te revuelvas en tu asiento entre asco y risa mientras de paso te hace pensar en cuatro cosas sobre la vida.
Aunque ese mérito es en gran parte de los guionistas, Damian Shannon y Mark Swift, los de Freddy contra Jason. Un montón de golpes de efecto que no te ves venir, escenas que se estiran lo justo para incomodarte de la mejor forma posible, una sensación constante de que se vienen cositas, y un final que no reinventa la rueda pero que va a atacarte de frente.
Rachel McAdams está espectacular en un papel que se le quedaría grande a mucha gente. Su personaje no está escrito ni para caer bien ni para dar pena, pero te obliga a preguntarte por qué estás empatizando con ella. No es ni una heroína ni una víctima: es una mujer con más sombras que luces, contradictoria y muy consciente de cómo funciona el mundo, para bien y para mal. Vamos, una tía muy de verdad.
Los espectadores y parte de la crítica están comparando mucho esta peli con El triángulo de la tristeza y, aunque puedo ver algunos puntos en común como el retrato de las clases y el poder fuera de su contexto habitual, creo que tiene mucho más que ver con Misery de Rob Reiner. Me parece un super acierto utilizar a una actriz como Rachel McAdams, un icono del cine romántico y de comedia, y presentarnos a una mujer que se mueve en la misma onda que Annie Wilkes: Aparentemente inofensiva, un poco pardilla y casi pringada, que resulta tener un lado muy, muy oscuro.
Se ha hablado mucho de Sam Raimi y sus personajes femeninos, con opiniones para todos los gustos. Pero creo que no debería sorprendernos que alguien que ha escrito a personajes como Christine de Arrástrame al infierno y su crítica al corporativismo patriarcal, o ha dirigido a Sharon Stone pegándole cuatro tiros a los roles de género en Rápida y mortal sea capaz de ponerle una cámara delante a una de las mejores actrices de su generación y sacar una interpretación tremenda, compleja y muy humana.

Dylan O’Brien, por su parte, clava al típico capullo hijo de papá a lo American Psycho, pero sin pasarse. El que te dice que se lo ha currado un montón, y realmente solo ha heredado una empresa. Un tío casi inútil, insoportable y manipulador, que a ratos deja ver que tiene algo de alma bajo el traje a medida y los pinkies. Una especie de personificación del capitalismo más rancio que solo entiende el mundo en términos de ganadores y perdedores, y que no sabe sobrevivir fuera del sistema que le ha criado.
La peli en sí es un destilado de toda la carrera de Raimi, por eso no me extraña que el guión haya estado dando vueltas durante años por Hollywood como reporta Variety, hasta encontrar a su director perfecto. La frescura cafre de Posesión infernal, el timing perfecto de los gags físicos de Spiderman, la comedia con mala leche de Darkman… Y un montón de sangre. Es una peli que entra a lo desagradable sin ser oscura, que roza la crueldad pero sabe cuándo parar para no caer en el nihilismo, y que tiene sus mejores momentos en la interacción con el público.
Porque todo esto que os cuento se vive mucho en la experiencia común de una sala: Risas, ruidos de asquillo, algún grito y unos cuantos aplausos. Raimi sigue teniendo ese talento rarísimo para dirigir, no solo a la película, si no al público. Porque esta peli no busca que vayas al cine con una libretita donde anotar tus impresiones, busca que reacciones. Primero te empujo, luego ya veremos si hay tiempo para pensar.
Aunque pensar vas a pensar, ya te lo digo. Send Help empieza como una peli de supervivencia y acaba siendo una historia sobre el horror de lo que viene después. Al final, sobrevivir es solo el primer paso. Lo difícil es vivir, y saber qué historia vas a contar cuando salgas de la isla.







