Nunca me he interesado mucho por la música en español. Durante mi infancia y adolescencia, fue mi padre el que me educó a nivel artístico y cultural, y él tenía la idea de que la música de España, salvando dos o tres excepciones, era mala. Por supuesto que, al igual que él mismo, esta opinión es una mierda, y desde hace unos años estoy intentando «ponerme al día» con todo lo que me he perdido por culpa de una mentalidad tan cerrada. Mi experiencia en la Jam de Bandas en Loco Club el pasado 23 de mayo fue el principio de una etapa muy importante en este viaje personal de conocimiento y conexión con el panorama musical español.
A esta Jam se presentaron nada más y nada menos que 10 bandas o artistas de la Comunidad Valenciana, siendo una oportunidad perfecta para empezar a mezclarme con el estado actual de la industria musical en mi propia casa. Cada banda tocó tres temas de su repertorio, y dejadme deciros que todas ellas estuvieron genial. Lógicamente, cada artista tiene sus particularidades, por lo que lo mejor va a ser que os comente un poco de cada una. Quién sabe, igual acabáis encontrando una de vuestras nuevas obsesiones entre estas próximas líneas.

Arrancamos el concierto con Lumina, y no podríamos haber empezado mejor. A la hora de escuchar música, me pesan mucho las gafas con la búsqueda de algo creativo, fresco o diferente, y lo que hicieron estas cuatro chavalas para abrir la Jam fue justamente eso. A diferencia de mi compañero Jorge, no las había escuchado antes (ni a ellas ni a nadie de este evento). Su música crea una atmósfera casi onírica, con un sonido etéreo que te impide apartar la atención de lo que están haciendo, como si fueran a esfumarse en cualquier momento.
Aunque, al mismo tiempo, se sienten como una banda que solamente podría existir ahora, en esta nueva ola musical valenciana. La manera en la que experimentan con la intensidad de su sonido, balanceándose constantemente en la fina línea entre la calma y la agresividad, junto al uso del teclado o de cosas como un arco para tocar la guitarra son cosas que nacen del inconformismo y las ganas de experimentar de las nuevas generaciones. Su presencia en el escenario es la de una banda que te encontrarías tocando en Night City.
Con tres canciones muy originales y una buenísima actuación, Lumina me dejó una primera impresión genial para empezar el concierto. Todavía no tienen ninguna canción subida a Spotify o plataformas similares (probablemente en verano o justo después tengamos algo), así que os dejo su Instagram para poder seguirles la pista. Debo admitir que el hecho de no tener nada sacado beneficia a esa sensación onírica e irreal que transmiten, pero preferiría tener canciones suyas que escuchar en mi casa.

Tras este buen comienzo, seguimos con Boletus. Tienen un sonido más parecido al que esperarías de una banda indie española (sin que esto sea en absoluto algo malo), sabiendo adaptarlo a su propio estilo. Me gusta mucho la voz de la cantante (disculpadme por no haberme quedado con ningún nombre, y espero no hacerle misgender a nadie), que demostró cierta versatilidad entre las tres canciones que tocaron, al no tener todas exactamente el mismo registro. Por otro lado, muchas partes se cantaban a dos voces, lo cual quedaba muy bien.
Según tengo entendido, les faltaba un guitarra. Aunque es una pena, debo decir que no se notó mucho, y su «Me las piro vampiro» estuvo fantástico. Me parece una canción que demuestra que no están aquí para hacer «lo típico», con un estribillo exageradamente pegadizo y creativo, junto a varias partes muy diferentes respecto a la melodía que la convierten en una pieza muy estimulante. Esta canción sí que la tienen subida a Spotify, por cierto, así que os la dejo por aquí.

Dementes se tomó su tiempo para subir al escenario, aunque el guitarrista dio a entender que fue un retraso relacionado con su trabajo, por lo que no creo que sea nada a tenerles en cuenta. Menciono esto porque es importante tener en cuenta que todas estas bandas no viven de esto ni se dedican a ello todo el día, por lo que tocar en tantos conciertos como lo hacen a lo largo de un mes o de un año y seguir haciendo música mientras tienes un trabajo y vida que mantener es un sacrificio.
Una vez en el escenario, me recordaron a Carolina Durante en ciertos aspectos, aunque tienen su propia personalidad (e igualmente a mí la banda madrileña me gusta mucho). Por ejemplo, el bajo tiene mucha presencia en sus canciones, cosa que me encanta y que no suelo ver en la música más mainstream o comercial que escucho. Cerraron la intervención con «Cuñao«, su versión de algo como «Cayetano» o «Macho Cowboy«. Una canción muy divertida en la que se intercambian las posiciones del batería y guitarrista y se busca una mayor interacción con el público, al ser más fiestera.
Podéis encontrar esta y otras canciones suyas por Spoti, incluyendo un primer álbum, «Benidorm (Ven y Duerme)«, con siete canciones que demuestran que son algo más que otra banda española que quiere sonar alternativa.

Las Chavalas quieren que te acuerdes de ellas después del concierto, y para ello repartieron un fanzine en el que figuraban el nombre, introducción y letra de las tres canciones de esa noche, junto a información sobre la propia banda, sus integrantes y varios QR vinculados a otros temas suyos subidos a Spotify. Me gustó muchísimo este detalle, y tengo el folleto al lado del teclado junto a mis notas en el móvil mientras escribo esto.
Los tres temas fueron de su álbum «Todo puede ser«, de febrero de este mismo año. Me encanta que entre las dos gemelas se hagan tanto los coros y que canten tantas partes juntas. Más allá de un sonido muy punk/rock alternativo de los 2000, esta presencia de ambas voces en cada canción es lo que resultó más único para mí de su actuación. Entre eso, la propia calidad de las canciones y el fanzine, fueron de las bandas más memorables de la Jam.

Tras el lanzamiento de su álbum «Eterna» el pasado mes de abril, Blackout salió con ganas de hacer mucho ruido, y vaya que si lo consiguieron. Tienen un sonido punk-rock/rock muy conseguido, que convierten en algo suyo con la voz tan particular de su cantante. Es una voz que está en el sitio perfecto entre suave y melódica pero lo suficientemente raspada para volverse más cañera en cualquier momento. Creo que fueron los que más variaron de tono entre sus tres canciones.
Tuvieron mucha química con el público y se les notaba cómodos a la hora de actuar. me gustó la inclusión de una maraca para un momento en una de las canciones en el que directamente se buscaba que el público se volviese loco, a lo cual los asistentes del Loco Club respondieron con un pogo y mucha energía.

Ahora bien, si hablamos de química con el público, lo de Gonzalo y Las Flores fue de otro mundo. No hubo nadie que no conectase con el público, pero durante la tercera canción de esta banda parecía que la Jam fuera solo de ellos. Las primeras dos canciones con su rollo rock alternativo español estuvieron bien, por supuesto, pero en este caso me centro más en la presencia en el escenario y en la tercera canción porque fue espectacular. Desde el look de los miembros hasta su movilidad por el escenario, el Loco fue completa y absolutamente suyo durante cuatro minutos.
«Delagua» es el nombre del tema que los ha convertido en protagonistas de uno de los momentos más memorables de la noche para mí. Más creativa y distinta que las otras dos a mi parecer. Durante esta última parte de su intervención, Gonzalo se retroalimentó muchísimo de lo encendido que estaba el público, y ambos fueron cada vez a más a medida que avanzaba la canción. Como último apunte, tuvimos un solo de guitarra, de lo cual no vi mucho en la Jam.

Después del absoluto desmadre (en el buen sentido) que fueron Blackout y Gonzalo y las Flores, la mezcla entre folk y pop que nos ofrece Julia y Los Poetas era más que necesaria. Con la combinación de una guitarra acústica con una eléctrica y la voz relajante de la cantante, tuvieron una intervención diferente a las demás. Su música suena muy cercana y reconfortante, lo cual les garantizó cierta conexión con el público, al no tratar de hacer más ruido que los que vinieron antes (cosa que además yo creo que era imposible).
En su tercera canción también se incluyó una harmónica. Más allá del momento cómico de ver cómo Julia se saca una harmónica de repente, la utilizó muy bien y la canción tenía ese tono folk que busca la banda, con una parte que referenciaba el estribillo de «Dreams«, de Fleetwood Mac. Esta última pieza era una dedicatoria a alguien que se encontraba entre el público, pero solo esa persona y la propia Julia saben de quién se trata. Os dejo también su Instagram.

Parece que Autoestop se propuso hacer más ruido que nadie en la Jam, y creo que junto a Blackout son los que me dejaron más sordo. Tienen mucha potencia y muy buena presencia arriba del escenario. Si escuchamos sus tres canciones en Spotify, tampoco es que sean exageradamente ruidosas, pero en directo sí que fueron muy intensas, lo cual resultó en un contraste interesante frente al momento de tranquilidad que fueron Julia y Los Poetas.
Aún con todo el ruido que hicieron, siento que supieron manejar muy bien esa intensidad para no convertirse en una banda demasiado abrumadora o fundirse en ruido de fondo sin ningún tipo de propósito. Supongo que, si tuviera que definir la forma en la que suenan, sería «una banda emo y alternativa de los 2000 que se ha reencarnado en Valencia en 2026», con todo lo que eso conlleva.

Puesto que Naen no pudo tocar por estar mal de la garganta (o eso me dijeron, espero que se recupere pronto), Apolo fue el último acto de la noche. A pesar de estar faltos de dos miembros, fueron un muy buen cierre a la Jam, con un estilo muy diferente al resto. Suenan a rock clásico español puro y duro. Me gustó mucho que se movieran por el escenario un mínimo, teniendo en cuenta que, ya sea por los instrumentos o por el poco rodaje, la mayoría de las bandas estaban un poco quietas.
En su segunda canción sacaron a Neus de La Higuera para cantar junto a ellos un dueto, resultando en una colaboración espontánea (espontánea para mí, al menos) divertida. Como última canción tuvimos una pieza más cañera, en la que el cantante acababa con un grito gutural. Y, con esta intervención representativa de la vieja escuela, terminamos la Jam con la actuación de nueve bandas en total.
Como podéis ver, no solamente fue una Jam de muy buen nivel, sino que también tuvimos muchísima variedad respecto a los géneros musicales y personalidad de cada banda. Antes de dar una reflexión final, queda agradecer a Plaga Indie, La Ex, a MVP y a Loco Club por el evento, y más que por ser lo que «tengo que hacer» al ser los organizadores, porque genuinamente pienso que este concierto fue una idea genial y súper valiosa para la escena musical valenciana.

Yo salí de la Jam de Bandas muy muy feliz, a la par que sorprendido por lo bien que actuó todo el mundo, con lo difícil que es, por mucho que te acostumbres, subirte a un escenario. Valencia siempre ha sido uno de los focos culturales y artísticos del país, además de tener una larga historia de lucha social y política. Es importante tener en cuenta ambas cosas al hablar de mi querida ciudad.
Destaco la calidad y variedad de estas bandas, pero también la diversidad que encontramos en ellas (como señalaba Julia en su actuación respecto a la necesidad de más mujeres en el escenario) y la reivindicación sociopolítica mediante las letras de sus canciones o en momentos como en un mini-discurso resaltando la importancia de la actual huelga de profesores por parte de la bajista de Las Chavalas. Porque las personas jóvenes no vamos a querer comernos el mundo si el mundo es una basura, así que nos esforzamos por mejorarlo. Con esta Jam me queda claro, por si alguien todavía lo dudaba, que Valencia está en el mapa.






