The Drama es la nueva película protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson. Que decir esto entre 2026 y 2027 va a ser como gritar José en medio de la calle, ya que este dúo de actores ha decidido acaparar las carteleras de muchos de los grandes estrenos que ocuparan estos meses. En este caso la producción de A24 es la que abre esta veda y prepara el terreno para que los que no aguanten a ninguno de los dos puedan empezar a quejarse ya de ya. Que por lo visto está mal que los buenos actores trabajen.
Este film de Kristoffer Borgli lleva dando vueltas a la gafa esfera desde que terminó su rodaje. Ya que, como pasa siempre, hubo filtraciones sobre su guión. Lo que hizo que la gente insoportable que no es capaz de callarse la boca sacase uno de los temas clave de los que iba The Drama. Me molestó enterarme porque, aunque no soy una persona que odie de base los spoilers, no significa que me quiera enterar de todo. Hay cosas y cosas. Es complicado. La parte positiva es que esta revelación que leí en un tuit era algo de lo que partía la película durante sus primeros 20 minutos. Así que no es exactamente algo que me arruinase la experiencia.

Lo que quizá si me podría arruinar la experiencia es la “parsimonia” con la que Diamond Films se toma el estreno de algunas películas. Esto ya lo hable cuando Marty Supreme, pero no es normal que las películas con grandes nombres se tengan que comer un retraso de dos meses o más para llegarnos aquí. Esto ya no es por el imparable discurso online, es solo que en pleno 2026 es demasiado tiempo de espera. Comprendo los motivos y sé de dónde viene esta situación, pero es que sigue siendo injusto. Como el retraso de Coyote vs Acme por culpa de la nueva de Tadeo Jones.
Ya he hablado demasiado de las cosas alrededor de la película, podemos centrarnos en la chicha, en lo importante: ¿Deberíais ir a ver The Drama? Sí, por supuesto que sí. Ahora, ¿por qué?
Esta cinta en su mayoría cae en lo que podemos llamar cine postmodernista. Un nombre que no significa nada, pero que los actuales eruditos del celuloide usamos para explicar ciertas ideas con las que parten las historias que nos encandilan a día de hoy. En el caso de The Drama, sería fácil decir que es una deconstrucción de la romcom, pero nada más lejos de la realidad. Lo que sí utiliza como el lobo, su piel de cordero para camuflarse, en sus posters, su campaña de marketing e incluso su reducida duración. Las bodas en el cine suelen ser sinónimo de cierto tipo de películas. La carrera de Julia Roberts o Hugh Grant se forjó a base de este tipo de películas buenrolleras.
Pero estamos en 2026 y las bodas ya no son lo que eran. No las juzgamos igual, y eso es fantástico, porque aunque la promesa de hacer o vivir un gran evento con tus amigos suena genial, el compromiso que hay detrás es algo para lo que igual nadie está preparado, ni debería estarlo. The Drama desafía lo que son los últimos días antes del gran evento. No hay calma antes de la tormenta, ¿y qué pasaría si las dudas clásicas antes del altar fueran otras?

No spoilearé de qué va The Drama porque vale la pena descubrirlo viendo la película, pero si algo quiere hacer Borgli, es hablar de la hipocresía de la que estamos rodeados. Aunque más bien, es una crítica al falso progresismo estadounidense. Porque los problemas a los que se enfrentan los personajes de Pattinson y Zendaya, solo podrían ocurrir en ese ridiculo país.
Me ha gustado mucho esta película porque toma al espectador como un adulto. Quiere ser angustiosa y generar malestar porque espera que sepas manejarlo. Sé que parece muy básico, pero viniendo de Proyecto Salvación me alegra volver a ver cine con grandes estrellas que no es solo para niños grandes. The Drama quiere generar debate, quiere que hables de ella, que prestes atención a cómo se van a comportar el resto de personajes, qué dice eso de ellos, pero qué dice también de los demás. Es un guion como un reloj, y esto lo consigue gracias a estar montada de una manera magistral.
Este es un film que transmite de forma fantástica con su imagen el cómo funcionan los pensamientos intrusivos. Las discusiones que nunca ocurren, o lo hacen en la cabeza de uno. La edición rápida es algo que es el pan de cada día del cine moderno, pero que manera de usarlo aquí. Porque de nuevo es una herramienta para la narrativa, no cambiar de plano rápido porque la capacidad de retención del espectador es baja.
Para sorpresa de nadie, ver a Pattinson y Zendaya en un pulso actoral resulta fantástico. Son animales interpretativos que con su presentación en el primer acto ya te tienen muy interesado en cómo van a desarrollarse a lo largo del resto de la película. Porque si algo hace también The Drama es plantear las discusiones de pareja en una narrativa donde no es que uno tenga razón y el otro no, si no que la complejidad de los grises lleva a situaciones más incómodas. Las situaciones a las que nadie quiere llegar, pero que debemos. Porque así funcionan los sentimientos de uno y es la mejor forma de intentar comprender al otro. Esta película de Kristoffer Borgli pone en el centro de su tesis como en el mundo de las caras falsas y las puñaladas por la espalda con una gran sonrisa, ser honesto está mal visto.

Porque todo el mundo se tiene que llevar bien, pero sin profundizar en quién es cada uno. Tiene que existir una capa de superficialidad para funcionar, porque si no, ¿con quién nos iremos a cenar o tomar unas copas, o de viaje un fin de semana? Sin plantearse ningún problema real, porque ¿para qué? Con mis amigos debo desconectar del mundo real.
Ahí reside el personaje de Alana Haim. La muestra de si tienes comprensión lectora. Acusar al público estadounidense de que está falto de ello es muy fácil, pero las reacciones que hay frente a ella, como que confirman un poco esta situación. The Drama no la convierte en un faro moral, el tema es que ella se cree uno. Ella es el ejemplo de otros tantos, sobre la necesidad de la superioridad moral en cualquier conversación por no saber enfrentar ningún problema en la vida real. Si de algo es muestra Rachel es de que por gente como ella se ha popularizado el llamar a ciertos chicos “golden retriever” o el repugnante título de “ser de luz”.
De aquí a pocos años, muchos profesores de filosofía pondrán en sus institutos esta película para abrir debate con un montón de adolescentes hasta el culo de hormonas. Donde darán vueltas sobre cuánto cambiamos a los ojos de los demás o cuánto deberíamos. Esto lo digo como un halago. Recomiendo The Drama porque da gusto hablar de ella, es como con Los Domingos, debería permitir un debate sano con tu gente sobre qué has sacado en claro de ella. Por eso, hay que ir a verla.







