Uno de los títulos con mayor presencia en redes sociales como Twitter, TikTok o Youtube y en webs de videojuegos de este verano ha sido Assassin’s Creed Black Flag Resynced. El remake del ya clásico de Ubisoft lanzado en 2013 ha traído de vuelta al mejor juego de piratas de la historia, tanto para quienes, como yo, lo jugaron en su día como para quienes no sabían quien era Edward Kenway hasta el pasado 9 de julio. Hay muchísimos aspectos que comentar en una obra tan grande e importante, y yo mismo he sacado mis propias conclusiones sobre su mundo y personajes o sobre su naturaleza como remake, pero siento que no se ha hablado lo suficiente de las salomas.
Teniendo en cuenta que, aún con la presencia de textos sobre cualquier tema, en Firebolt escribimos más sobre música que sobre cualquier otro tema o medio artístico, creo que es el lugar perfecto para hablar al respecto. Originándose en el siglo 19 como variación de las canciones de trabajo que llevaban existiendo desde hacía siglos, las salomas se convirtieron en una de las formas favoritas de los marineros y piratas de pasar el tiempo en viajes por mar de semanas de duración, en los que era fácil caer presa del aburrimiento e incluso desesperación por la monotonía del día a día.
Como las oficinas, tiendas, hoteles y espacios en general en los que trabajamos la mayoría de personas hoy en día no son iguales a un barco, las salomas y canciones de trabajo como tal se han quedado obsoletas. Es muy probable que todavía se utilicen en barcos pesqueros para pasar el tiempo, aunque con la tecnología disponible antes me imagino a estas personas escuchando música o un podcast. Como consecuencia, nadie se esperaba el regreso de este tipo de canción a través del Assassin’s Creed: Black Flag original hace más de una década.

La razón por la que las salomas están entrelazadas con la propia identidad del juego no es porque se trate de una aventura de piratas, más bien es una consecuencia de que Black Flag sea un título de mundo abierto. Ante la inmensidad de su océano y los múltiples peligros que alberga, entre una batalla naval y otra, una zona de buceo y la siguiente o entre puerto y puerto, nuestra tripulación dotaba de una vida y personalidad única al Jackdaw.
Las salomas convierten a unos NPCs que serían poco más que carne de cañón en cualquier otro contexto en la propia banda sonora del juego, estableciendo el tono del trayecto, desde canciones con un tono melancólico como «Leave Her Johnny» hasta el júbilo colectivo que genera «Drunken Sailor». De hecho, muches decidimos dejar de lado el viaje rápido para poder escuchar a nuestra tripulación durante un buen rato. Todo esto, por supuesto, gracias al increíble trabajo y mimo que hay detrás de cada una de las covers de estas salomas por parte de Sean Dagher y compañía.
La mayoría de las personas que disfrutaron de Black Flag acabaron sabiéndose alguna que otra saloma (o al menos sus estribillos) y escuchándola fuera del juego en YouTube. De hecho, muchos vídeos que recopilan o hablan de esta parte de la banda sonora del título alcanzan el millón o varios millones de visitas, mientras que las versiones oficiales en la plataforma tocan techo con las 17 millones de visitas de «Leave Her Johnny», números absurdamente altos para 2013, donde el millón de visitas era un privilegio al alcance de pocos canales.
Aún con la importancia de este fenómeno, si no jugabas videojuegos de manera frecuente en aquella época o si no estabas muy metido en sus comunidades en redes sociales, es muy probable que el ejemplo más reciente de popularización de las salomas sea en 2021, cuando en TikTok la canción «Wellerman» de Nathan Evans se convirtió en una de las más famosas de la red social. Tras esto, muchísimas personas de la generación millenial, Z o Alpha saben reconocer una saloma.
Hasta existen bandas como The Longest Johns, que se han labrado un nombre gracias a sus versiones de salomas populares. Aunque no lo parezca para quien no viviese Black Flag en 2013, este segundo resurgimiento de las salomas en la cultura popular no hubiera sido posible sin la espectacular banda sonora del juego de Ubisoft. De hecho, The Longest Johns han colaborado en la elaboración de un medley para la versión Resynced.
Lógicamente, no trato de tirar por tierra el esfuerzo de gente como Nathan Evans o The Longest Johns ni tampoco escribo esto para llamar ignorante a quien le atribuya a TikTok en 2021 la repopularización de las salomas. Más bien, busco que quienes eran demasiado jóvenes o no estaban dentro del mundo de los videojuegos en 2013 comprendan por qué Assassin’s Creed: Black Flag también tuvo su impacto en el mundo de la música, y quizás le den una oportunidad al fantástico repertorio musical que ofrece esta inolvidable aventura pirata.







