Agosto y Bernal portada

Agosto + Bernal: El fenómeno valenciano jugando en casa

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Tras haber acudido al Loco Club para la Jam de Bandas hace poco más de una semana, el sábado 30 de mayo tocó volver a una de las salas de conciertos por excelencia de Valencia. Aunque esta vez se trataba de un concierto muy diferente a esa jam. Las expectativas se podían palpar en el ambiente, en una mayor concentración de personas que se dividían entre los fanáticos y los recién iniciados.

Y es que se avecinaba un concierto muy importante en lo que respecta a la escena musical local, porque habían muchísimas personas llenando poco a poco el Loco Club, porque se me había comentado que iba a ser el típico bolo que no te puedes perder, porque finalizaba la tercera edición de A-Banda tras el éxito que han demostrado a lo largo de esta primera mitad de año, porque tocaban Agosto y Bernal.

Menciono a las dos bandas como las protagonistas del concierto porque no fue un caso de teloneros y artista principal, sino que ambas tocaron durante aproximadamente una hora, repartiéndose las dos horas que duró el evento (sin contar el MVP de después) a partes iguales. Tras un tiempo de espera y algún que otro problemilla técnico, arrancamos con Agosto.

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María y Nacho venían acompañados de otros dos músicos, completando así la combinación de teclado, batería, guitarra y bajo. No les conocía mucho antes de esto, pero me gustó mucho lo que vi. No sé si es porque han tocado más veces en Valencia que en ningún otro lugar, como comentaban al principio, pero se les notaba muy cómodos en el escenario. Aunque no se trata únicamente de su actitud, es su música la que también crea un ambiente característico del dream pop.

Dentro de ese ambiente en el que la característica voz de María se convierte en un instrumento más que establece una peculiar atmósfera, no tienen miedo de dejar respirar a varios momentos o frases de las canciones, a que las sientas sin la anticipación de la siguiente estrofa. Junto a todo esto que les define, o al menos ayuda a la hora de atribuirle una definición concreta a su estilo musical, Agosto también demostró versatilidad.

Hubo algunos números con mucha más energía y frontalidad, en los que pasábamos de un sueño al aquí y el ahora. Por otro lado, su interpretación de contenido del EP que sacaron el pasado diciembre, «para mañana«, era todo lo contrario, con una interpretación en la que únicamente teníamos a Nacho con la guitarra y a María al micrófono, creando una escena mucho más personal y cercana. No solamente fueron versátiles y únicos, sino que además estuvieron en el puesto de merchandising firmando y vendiendo ellos mismos antes de que Bernal subiera al escenario.

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La llegada de Bernal después del concierto de Agosto fue como despertarse de un sueño con momentos de mayor o menor intensidad para encontrarte en mitad de un terremoto. Para empezar, el Loco estaba prácticamente lleno. Había ganas de escuchar a estos cuatro chavales en directo, y anda que no cumplieron.

Empezaron con «Enero en València», una de mis favoritas de su repertorio. Desde el momento en el que erupcionó la canción hasta que se terminó el concierto, Bernal y el público de Valencia tuvieron una conexión inquebrantable, retroalimentándose desde el minuto uno como una máquina de movimiento perpetuo. La energía puesta en cada acorde, en cada frase y en cada movimiento junto al buen manejo de la adrenalina inagotable de los asistentes y lo bien que se compenetraban y movían por el escenario dotaron al concierto de Bernal de la misma calidad y sensación que te puede dar cualquier gran artista que te cobre 80 euros por una entrada.

Era tal el ambiente que la sala chillaba y se emocionaba con tan solo escuchar el principio de cualquiera de las canciones. Tras un recorrido por el segundo álbum, «Vida y milagros«, y algún que otro single (incluyendo una actuación junto a María de Agosto) entramos en una recta final con alguna que otra pieza de «¿Qué tal todo por allí fuera?«, segmento en el que Truman y Carles de Garbí también se subieron al escenario para una canción. Incluso llegó un momento en el que Edu, bajista y segundo vocalista de la banda, se bajó del escenario para tocar junto al público.

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Cerramos con «Caminos, canales», otra de mis favoritas de Bernal, y me quedó claro que estos chavales no eran una banda más del panorama valenciano. No solamente son capaces de tener al público motivado sin descanso durante todo un concierto, sino que también saben aprovechar la situación para hacer que formen parte de las interpretaciones con total naturalidad, sin que se sienta forzado o complaciente.

El punto álgido de lo que generan en directo fue en «Dolores Marqués», canción muy importante también por su mensaje, el cual encaja a la perfección con lo involucrada que estaba la gente. No quiero hacer de menos a Agosto, porque lo hicieron de maravilla y gustaron mucho, pero es un tipo distinto de energía.

Del concierto de Agosto te vas contento, habiendo compartido un mismo momento mágico con todos los presentes que destaca por su cercanía y calma (dentro de que aún así tienen algunos temas más cañeros). De Bernal sales extasiado, como si acabases de estar en el equivalente musical a una rage room. En cualquiera de los dos casos, mucha gente hablará de cómo lo del sábado pasado fue histórico, otro rollo o espectacular, y no me queda más que confirmaros que, efectivamente, el de Agosto y Bernal fue probablemente de los mejores conciertos en Valencia que vamos a tener en todo el año.

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