Hace unas semanas desde redacción atómica nos invitaron a este concierto del 30 de abril con Juventude + Viriato. Que continúa el ciclo de TRACA en una segunda edición con mucha fuerza y en representación de Firebolt, dije que por supuesto, que allí estaría asistiendo. Una oportunidad muy interesante se me brindaba ya que no había tenido el gusto de escuchar a ninguna de las dos bandas (prácticamente no las conocía), así que se me planteó una situación, ¿Debería buscar y escuchar sus canciones, o esperar y ver que me depara el propio directo? Le di bastante vueltas los primeros días, pero al final decidí que la mejor opción, es que esa misma noche hablase por sí misma. Por no saber, no sabía ni los estilos de ambos grupos hasta escasos minutos de entrar al Loco Club.

Viriato es una banda muy clásica. En Valencia tenemos una adoración clara por el rock y es algo que se hace denotar con cada nueva banda emergente que tenemos a relucir. Fueron unos teloneros muy adecuados para caldear el ambiente. Sus influencias son claras en todo momento y resaltar de su trabajo que supieron manejar de forma muy llamativa la melodía de bandas clásicas como Talking Heads y la complejidad del idioma castellano. Dicho así puede parecer algo muy básico, pero a poco que te fijes en la simplicidad de los juegos de palabras en inglés, te das cuenta que las barreras del lenguaje nos hace revolotear sobre ciertas palabras o expresiones con tal de adecuarnos a ese estilo concreto o traicionar la estructura del lenguaje.

¿Qué puedo decir de Juventude? Con una arrolladora introducción fue todo un gozo descubrir que me adentraba a un nuevo tipo de sonido, un “Pop surrealista pa’ la peña de la pista”. Uno de mis aspectos favoritos de la música actual es como estamos en el momento perfecto de construir canciones mirando al pasado, pero con la tecnología actual. Acercamientos como el neo perreo o el flamenco fusión. Este grupo coge el folclore tan rico y variado que tenemos en España y le da una vuelta. Desvincularlo de ese sentimiento de “la música que escuchaban nuestros padres” y escucharla nosotros mismos.
Sobra decir que me encantaron. Angel y Nico tienen una magnitud en el escenario que es igual de impresionante, como pegajosa. La muestra de lo que decía hace unas semanas, como musicalmente, estamos de nuevo, expandiendo las fronteras y en este caso nos adentramos a la cultura andaluza. No la que tenemos mitificada, si no la real, la de Sevilla en 2026.

Las canciones de Juventude utilizan el surrealismo para hablar del día a día, lo que haría a Lorca orgulloso. Es muy interesante, esto supone el renacimiento de lo kinki. En cierta medida es síntoma de la nostalgia en nuestra sociedad, pero diría que en este caso concreto no es algo negativo. Con lo reacios que parecemos muchas veces a valorar nuestra cultura, canciones como “La Motillo” son muestra de nuestro gran abanico.
Es un momento complicado en el panorama musical, porque es muy difícil destacar y hacerse escuchar. Si que es cierto que si algo demostró el público en el Loco Club, es que estos artistas, no van a tener que sufrir de ello. Ya de base, parece que tienen unos oyentes muy arraigados a su estilo tan único y fue unísono el jolgorio que se vivió en sala en cuanto subieron al escenario. Están en una constante conversación con su gente, la pista es igual o más importante para ellos que los instrumentos o el micrófono. Les auguro un futuro prometedor después de esta gira.






