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Toy Story 5: Juguetes para grandes y pequeños.

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Hace treinta años del estreno de Toy Story. Estos juguetes que decidieron inventar para una película de Pixar, y que debían replicar a los que estaban en el mercado, se han convertido en parte de la infancia de la gran mayoría de nosotros. Recuerdo perfectamente a mi Buzz y a mi Woody. Ese juguete caro que era exacto al de las películas y que me ponía una y otra vez en los VHS que todavía quedaban con la entrada del nuevo milenio. Creo que si me gustan tanto las duplas de protagonistas se debe a que esta y Monstruos S.A. fueron películas que me marcaron a una tierna edad. Les tengo mucho cariño a estos dos y a sus películas; es escuchar “Hay un amigo en mí” y un escalofrío me recorre de principio a fin.

Desde el primer momento estuve en contra de continuar con las películas de Toy Story. La tres ya me parecía un cierre perfecto. Cuando salió yo tenía nueve años; esta saga se había finiquitado en mi infancia y no necesitaba volver. Lógicamente fui a verla, porque en 2019 ¿quién no iba al cine a ver cada estreno de la marca Disney? Sobra decir que me pareció un eslabón por debajo de lo que vino antes. Con una intro lacrimógena que me tenía ganado, el humor machacón, la flanderización de Lightyear y todo lo referente a Forky hicieron que acabase cansado de este nuevo final. Aunque la decisión de separar a Woody me parezca positiva y creo que encaja con el sheriff, no siento que esta película me aporte nada.

Toy Story 5


Además, creo que es la detonadora de la gran mayoría de problemas que tiene actualmente Disney/Pixar. Ya no por no acabar cosas o sacar muchas secuelas, sino porque su tercer acto peca de ese momento exacto en el que parece que me quieran obligar a llorar, en lugar de dejar que los sentimientos fluyan. Como podéis ver, no iba con ganas a Toy Story 5; de hecho, no tenía pensado verla en cines. Aun con la buena recepción por parte de a quienes no les gustó la anterior (como a mí), estaba ya cansado de que estos juguetes a los que les guardo tanto cariño continuarán dando vueltas… pero si tu madre te dice de ir a verla, pues no vas a romperle el corazón a tu progenitora.

Me lo he pasado genial con Toy Story 5. Esta película no es la tercera despedida del grupo, no es ni siquiera un “último baile”. No tiene mayores pretensiones que otorgarle el protagonismo que se le debía a Jessie después de la dos y ser una secuela divertida con un comentario medianamente interesante sobre la sociedad de pantallas en la que vivimos ahora. Porque viniendo de lo que fue Del Revés 2, que estaba tan encantada de conocerse a sí misma que se olvidaba de ser una película real y era un producto para que Disney volviera a meter dinero en las arcas, se agradece que hayan entrado con otra mentalidad.

Andrew Stanton es el hombre que está a cargo de esta entrega. Si investigáis, veréis que es un nombre que lleva en Pixar desde su creación y que ha sido parte del equipo creativo de los juguetes de Andy y Bonnie desde siempre. No hay solo amor por los personajes en este film, sino conocimiento. Vuelve a ponerlos en el tablero para unificar la saga. Hasta ahora lo podríamos dividir en dos categorías: cintas de aventura y comedia, y las dos cintas lacrimógenas de aventura. Al plantear la tercera como el final original, no puedes dar pie a otro capítulo como el misil balístico de gags constantes que es la segunda parte. Toy Story 5 es ese episodio perdido; tiene más en común con los cortos que Pixar ha sacado en el pasado que con un gran lanzamiento.

Toy Story 5


Esto es un arma de doble filo. Porque te lo pasas increíble viéndola —y como ejemplo tenemos la subtrama del ejército de Lightyears, con el que me estaba riendo cada vez que invaden la película—, pero incluso en sus momentos más emocionales, esto es lo que hemos llamado desde siempre una secuela directa a vídeo. O como aquellas series de Aladdin y Hércules que sacaron como complementos para las películas. Eran propuestas que justificaban su propia existencia por ser buenas producciones, pero que al final del día eran producciones menores. Es difícil manejar eso; si no, que se lo digan a Supergirl

Aunque señale esto, donde reluce esta película es con su vaquerita. La historia de Jessie desde su presentación era una cosa desgarradora: la advertencia a los juguetes de Andy sobre que esto no duraría para siempre, pero cómo eso no significa que no puedas continuar adelante. Un añadido fantástico a la extraña pareja. A Woody lo ponía en su sitio por ser el reflejo del otro y, con Buzz Lightyear completamente prendado de ella dando una dinámica romántica muy tierna, quedaba la duda: ¿era capaz de llenar las botas que supone ser el centro de una película de Toy Story, o iba a haber serpientes?

Lo que la desmarca sobre los otros dos es que no está buscando en ningún momento el hueco de líder, porque lo suyo es innato. Desde el primer acto te ponen el foco en ella y, cuanto más avanza la película, te das cuenta de que no echas en falta a los demás. Puedes ver cómo el resto de juguetes enfrenta la situación y la posibilidad de ser sustituidos por máquinas, pero solo se siente realmente personal con Jessie. Porque es la más vieja de la caja, porque ha visto la evolución de los humanos y, por más cambios que haya, una cosa parece cierta: les niñes crecerán siempre con juguetes. Si ahora esto se va a perder, ¿qué será de ella? ¿De qué sirve tanto cambio si van a desaparecer?

Toy Story 5


Creo que han hecho un trabajo fantástico también con Bonnie, una niña a la que llevamos acompañando ya 16 años, solo que nunca ha tenido la iconografía y el reconocimiento de Andy. Lo cual tiene su lógica, pero iba tocando ya que no fuera, o al menos a mí me resultase, tan adyacente. Es bonito cómo tratan que sea una niña a la que le cuesta hacer amigos y cómo la puerta de internet puede ser algo maravilloso para conectar o llegar a hundirla en la más absoluta miseria.

Toy Story 5 nos devuelve a lo que a Pixar se le da mejor: la extraña pareja. Buzz y Woody vuelven a trabajar codo con codo estando en facetas de sus vidas distintas, pero demostrando por qué son los mejores amigos. El vaquero está un poco por estar, pero supongo que es una manera de compensar cómo el papel de sus otras dos partes de esta trinidad (Marca Mattel) se había visto algo reducido. Lo que sí se nota, y mucho, es que hemos perdido a las voces originales en el doblaje castellano. Sin figuras como Óscar Barberán o José Luis Gil, estas películas pierden gran parte de su encanto. Son muy buenos sustitutos los que han encontrado, pero claro, no son mi Woody y mi Buzz.

No quiero una Toy Story 6, pero es imposible que no vaya a existir. Si hicieron algo tan olvidable como el spin-off de Lightyear, no hay nada que pueda parar la maquinaria. Es raro, hay cierto componente de “culpabilidad” en disfrutar esta película porque, en parte, es lo que es; pero también es Toy Story, ¿sabéis? De niño, la lección que saqué con la tercera es que había que crecer y dejarles ir. Solo que parece que ganar contra Disney es imposible. Al final del día, supongo que hay que conformarse con que los juguetes siguen estando en buenas manos.

Toy Story 5

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