Es difícil empezar a diseccionar una película como esta.
(Crítica sin spoilers, solo se hace referencia a lo que se puede observar en los dos primeros trailers)
«¿Que quién soy yo? ¿Seguro que queréis saberlo? El relato de mi vida no es apto para gente timorata. Si alguien os dijera que es un bonito cuento infantil, si os dijera que yo era un tipo como cualquier otro, un tipo normal, un vivalavirgen, ese alguien sería un mentiroso. Mi relato, como todos los que merecen la pena contarse, gira en torno a una chica: esta chica. Mi idealizada vecina, Mary Jane Watson. La mujer a la que ya amaba incluso antes de fijarme en las chicas».
Así es como empieza la primera película de Spider-Man de Sam Raimi. Ni un minuto y tenemos ya las neuras e inseguridades de Peter Parker, para acto seguido hablar del amor de su vida. A partir de aquí, sumado a la serie de animación de los 90 y a que el cómic con el que aprendí a leer era su boda, Peter y Mary Jane se cualifican como los personajes con los que más tiempo me he pasado obsesionado desde que tengo memoria. ¿Se puede confiar en que me comportaré y haré un análisis normal sobre esta película? No, por supuesto que no; por algo desde mis primeras andanzas por Firebolt tenía clara una cosa, y es que si alguien iba a encargarse de Brand New Day, tenía que ser yo. He nacido para ello. Poder y responsabilidad.

Llevábamos cinco años (realmente tres contando Spider-Verse) sin una película de Spider-Man. Mientras el personaje se encontraba tomándose unas merecidas vacaciones después de la odisea que supuso No Way Home, el género de superhéroes ha continuado su curso y, por consiguiente, el MCU. Por un lado, la promesa de un nuevo universo DC nos ha dado adaptaciones definitivas de Batman y Superman que parece que solo van a ir a más. Marvel, por su parte, se encuentra en un punto extraño. Las idas y venidas constantes entre tantas producciones han dejado al público un poco a la deriva. La falta de protagonistas claros o la despedida de miembros clave como los Guardianes de la Galaxia hacen que la gente ya no tenga el mismo ímpetu que antes para acercarse a estas propuestas. Salvo cuando el rey vuelve a por su corona.
Brand New Day parte de una idea vertiginosa. Es a la vez una continuación de una saga, una pieza clave para el MCU y la promesa de un nuevo comienzo. Venimos de una trilogía que hizo muchísimo ruido en su día con cada entrega que salía porque había que analizarla con lupa, partiendo también de que no sabíamos cuánto podría durarnos el personaje con Los Vengadores por culpa de las movidas detrás de bambalinas entre Marvel Studios y Sony Pictures. Esta versión de Spider-Man, que se ha planteado desde el principio como un intento de adaptación definitiva pero con una libertad arriesgada sobre sus secundarios o los motivos que lo llevan a ser el trepamuros, la tenemos más que machacada. De hecho, aunque hubiera sido una pena, habría sido hasta lógico acabar con No Way Home, porque… ¿Qué más puede darnos Tom Holland de cara a Peter Parker?

La ambición de Destin Daniel Cretton, desde el momento en que se ha puesto a los mandos de esta era, es clara: darnos una gran película de Spider-Man. Sin tejemanejes detrás, habiendo cerrado por fin el arco con Tony Stark, con una versión que ha podido escapar ya del instituto y es un adulto hecho y derecho. Spider-Man ya no es la futura promesa para un universo en constante crecimiento; es el personaje más grande que tienen en su colección y Brand New Day va con eso de cara. Ya no le hace falta obsesionarse con cómo reinventar al personaje o adónde llevarlo para cambiar un poco el status quo. Estamos en Nueva York, de hecho, más que nunca. Porque es importante que el personaje vuelva a recorrer los edificios que le han hecho llegar tan lejos.
El Peter Parker de Brand New Day se encuentra solo, sin amigos, sin pareja, deambulando en una edad en la que no sabe quién es o qué quiere, mientras lo único importante es su trabajo, añorando tiempos del instituto que, si bien no eran más sencillos, con el extra de la nostalgia lo parecen. Además, tiene conversaciones constantes con una IA y su compañero de profesión es un señor de unos 49 años con el que se lleva a matar. Como guinda del pastel, está obsesionado con su ex. Es una descripción con la que muchos jóvenes se pueden sentir identificados, y si algo es ley, es que cuanto más miserable sea la vida de Peter Parker, mejor será la historia que nos cuenten.

Cuando Ditko y Lee crearon al personaje, hicieron una deconstrucción de Superman. Mientras el “Gran Azul” tenía poderes nuevos cada mes, Spider-Man era un superhéroe con problemas mundanos: trabajar en un periodicucho, preocuparse por traer el pan a casa, cuidar a su tía anciana, empezar a tener amigos o ver cómo intentar ligar. Ser Spider-Man era una mierda y por eso desde siempre ha sido tan fácil conectar con él. Una gran telenovela de villanos que son padres de mejores amigos, novias supermodelos y enemigos convertidos en amigos mientras se recorre la ciudad en mallas rojas y azules.
Haciendo un análisis de género, es, en muchísimos aspectos, un personaje enteramente masculino. Es una de las grandes fantasías de poder que se mantiene ahí desde que eres un niño hasta la vida adulta. Tengas 5, 15, 25 o 35, es muy probable que quieras ser Spider-Man. El tema con Peter Parker es que, al sentirnos todos reflejados en él, podemos proyectar en exceso, y eso es algo que está sufriendo el personaje desde hace mucho tiempo. Porque el público lo quiere, porque el público lo necesita. De ahí mucho del rechazo contra la trilogía Home: era un Peter algo más alegre y menos miserable, y eso no computa con la paranoia que tengo montada en la cabeza. Que todo el mundo pueda llevar la máscara no significa que la llevemos. Esto parece muy sencillo, pero os sorprendería cuántos tíos son incapaces de comprender que ni Spider-Man es ellos, ni ellos son Spider-Man.

Todo esto viene a colación de que, al idear esta película, Holland y Cretton se basaron mucho en leer y buscar qué era lo que los fans pedían en internet para una Spider-Man 4. Es algo que se puede ver en pantalla en todo momento, porque por ratos es como si pudiera ver una lista imaginaria ser tachada. Esto me daba algo de miedo de base, aun teniendo la película muy buena pinta, porque los fans de este personaje son en su gran mayoría unos niñatos caprichosos. Creo que algo que demuestra la cinta a su favor es que no busca ser solo una obra complaciente: hace un trabajo magnífico al querer tratar la soledad.
Esto es algo que comparte con las otras dos grandes películas del MCU después de Endgame: Thunderbolts* y Guardianes de la Galaxia Vol. 3. Son, de alguna manera, una trilogía temática que mira al espectador y quiere lo mejor para él. Abre tu corazón, deja de ser un erizo contigo y los demás; por más difícil que sea la vida, no hay nada tan bonito como querer a los que te rodean. La epidemia de soledad masculina no existe: solo que, para que te quieran, te lo tienes que currar, chaval.
Sin meterme en spoilers, pero no pudiendo dejar de comentarlo, estoy gratamente sorprendido con cómo han manejado el traer de vuelta a MJ y Ned tan de primeras. Quizá me hubiera esperado a la siguiente o le habría dejado más espacio a nuevos personajes, pero también entiendo que, teniendo la oportunidad, siempre vas a querer trabajar con tu esposa. La MJ de Zendaya solo comparte la esencia del personaje original, lo que siempre te hace pensar cuántos de los cambios parten del racismo inherente de una sociedad retrógrada. Lo cual no quita que sea una versión fascinante, y es en las escenas que tiene con Peter donde se nota que han traído a Justin Kuritzkes, guionista de Challengers y Queer. Hacía falta un conocedor de buenos dramones para Brand New Day.

Los gafudos insoportables que sabemos reconocer hasta a los entintadores pecamos mucho de decir: “Esto parece un arco del cómic”. Lo cual realmente no significa nada, y menos para las personas normales que nos rodean y tienen que escucharnos decir este tipo de cosas. Lo que pasa es que sí es cierto que esta película, junto a The Batman de Matt Reeves o el Superman de James Gunn, comparte esas cualidades, lo que lleva a un ritmo narrativo un tanto anormal porque la acerca más a la serialización de la que parten los tebeos. Por eso entiendo perfectamente a quien esta estructura le pueda resultar caótica, porque dentro de ser una película con sus tres actos, tiene otras prioridades que yo al menos, después de ONCE películas de Spider-Man, casi que agradezco.
Pasa igual con el uso de los personajes crossover. Si bien soy el primero que desearía que en algún momento alguna de las películas de Holland fuera solo él y su entorno, el contrato de Marvel Studios con Sony Pictures obliga a tener un personaje del MCU dando vueltas. Claro que, habiendo nacido Punisher (A años luz de lo malo que fue su especial para Disney+) en las páginas de Spider-Man y siendo Hulk la otra gran cara del universo Marvel, esto, más que un cruce obligatorio como los anteriores, se siente como una necesidad. Es orgánico: esta cinta, con apariciones como La Mano o [redactado], vuelve a traer la ilusión de lo que supone juntar las parcelas de este universo.
Da gusto pararse en cada detalle de Brand New Day. Tras costarle a los blockbusters recuperarse del mazazo que fue el COVID, tener una película que se sienta de verdad es maravilloso. Todo tiene textura, todo parte de algo que parece tangible; es una película que genera cierto confort en sus sets de rodaje o sus escenas de acción porque notas que los personajes están allí. Es tan sencillo como que al filme le importa lo que está haciendo.
Me quejaba de que los fans de Spider-Man son unos niñatos caprichosos, pero si me miro al espejo, yo soy uno de ellos. Mis quejas con Brand New Day parten de que, para ser una película de 145 minutos, siento que me faltan cosas. Sí, uno tiene que aceptar que no va a tener un documental de cuatro horas siguiendo las andanzas de su personaje favorito, pero hay ratos en los que creo que la película juega demasiado a lo seguro.

Como, por ejemplo, puede ser todo lo referente a Escorpión. Como fan de Better Call Saul, volver a ver a Michael Mando es una delicia (por siempre Nacho), pero es un villano del que no tenemos ni idea de dónde parten sus motivaciones. Sí, odia a Spider-Man, y su cameo largo en Homecoming hace casi diez años justifica la situación… pero realmente está porque tiene que estar. Porque ya toca tener a Escorpión en su traje aunque no vayamos a profundizar nada en él, ¿verdad?
Es lo que tiene su posición dentro de la saga. Es ridículo decir esto, pero quizá lo más frustrante de la cinta es que es brillante, pero no perfecta. Está constantemente haciendo y construyendo a los personajes o situaciones de forma magnífica, como todo lo referente a la evolución genética de Peter o los sacrificios de ser un superhéroe, pero de vez en cuando se mete un palo en la rueda. Tiene ambición, pero nunca da la sensación de que vaya a poder quemarse las alas bajo el sol.
¿Recomiendo Spider-Man: Brand New Day? Después de una chapa de dos mil palabras, creo que dejo bastante claro mi veredicto. No sé si soy demasiado exigente o demasiado insoportable, pero sí sé que, en cuanto saltaron los créditos, me sentí aliviado. Estaba contento: Spider-Man había vuelto. No todos los personajes corren la suerte que tiene este de contar con adaptaciones tan y tan constantes. Al final del día, Peter y MJ son ya como mis amigos. Me alegra poder volver a sus vidas para saber cómo les ha ido; sea el medio que sea, siempre volveré a ellos un día más.







