El pasado 20 de mayo, tras siete años de violencia, humor negro y sátira política, The Boys emitió su último capítulo. En 2021 me enamoré de la serie, y disfrute muchísimo de sus primeras dos temporadas. La tercera temporada continuó con la buena racha, consolidándola como una de mis series favoritas de todos los tiempos. Lamentablemente, la cuarta temporada, aún gustándome más que a mucha gente, no consiguió ser tan redonda.
En esta quinta y última temporada directamente he tenido que quitar a la serie capitaneada por Eric Kripke de mi top histórico de la televisión por respeto a mí mismo. Hoy en día en internet todos los finales son una mierda, obviamente por exageración de una audiencia que no sabe encontrar un punto medio entre la exaltación y el menosprecio, y el caso con The Boys no ha sido diferente. ¿Es una temporada floja con puntos mediocres? Sí. ¿Es una basura infumable que no hace nada bien? Pues supongo que pensarías eso si solo ves dos o tres temporadas de televisión en todo el año (y si no sueltas el móvil).

Ahora bien, más allá de un discurso online que se vuelve hegemónico a la par que homogéneo, impidiendo que des un punto de vista diferente a lo que los pesados de siempre han denominado «la opinión objetiva», hay más chicha. Es cierto que el final de algunos personajes ha sido satisfactorio, que el humor (aún con algunos chistes horrendos) se ha mantenido en un buen nivel y que Homelander sigue siendo de lo mejor que se ha visto nunca en una serie de televisión (gracias a Anthony Starr y su envidiable dedicación al personaje).
Sin embargo, todo lo demás acaba cayendo entre lo decepcionante y lo directamente mal escrito. La temporada final de The Boys no será lo peor del mundo, como la pinta cierta parte de la audiencia, pero definitivamente es una muy mala manera de cerrar las cosas después de la buena parte de una década. Para no irme por las ramas, vamos a discernir tres puntos concretos que explican mi decepción con esta tanda de ocho capítulos del buque insignia de Prime Video.
Jugando al parchís
Algo que me ha molestado de esta temporada desde el primer capítulo es la falta de localizaciones distintas. Durante prácticamente toda su duración únicamente vemos el refugio de The Boys o la torre de Los Siete y el lugar al que hayan ido desde esa ubicación. Tampoco ayuda que la mayoría de estos lugares a los que van ambos grupos sean espacios cerrados o mayormente vacíos. En lugar de moverse por un mundo vivo y complejo, los personajes principales se comportan como fichas de parchís, yendo de punto A a punto B y de vuelta a casa.

Esto no es algo que afecte exclusivamente al world-building, sino que también crea un ritmo predecible y repetitivo para prácticamente todos los capítulos (a excepción del quinto y del último). Cada semana se ha sentido como una copia de la anterior con una excusa diferente. Algunas de las misiones a las que van los personajes durante la temporada han estado divertidas o han tenido buenos momentos, pero en cuanto te das cuenta de estas limitaciones ya no puedes ver el conjunto con buenos ojos.
En relación con los personajes siendo fichas de parchís, no ayuda que la inmensa mayoría del elenco haya perdido muchísima fuerza en esta recta final de la historia. The Boys siempre ha tenido personajes carismáticos con relaciones interesantes entre sí. En cambio, aquí incluso alguien como Butcher se siente como un personaje que está ahí para pasar el rato hasta que le toque hacer algo. Esto nos lleva al siguiente gran problema.
Arcos incompletos, personajes olvidados
Podríamos hacer una lista de todas las tramas y personajes que la quinta temporada de The Boys ha desaprovechado u olvidado, y probablemente sería muy extensa. Alguno de los ítems de la misma podría justificarse, como la ausencia de Queen Maeve, al estar su actriz retirada y su personaje a la fuga y sin poderes; pero hay otros casos en los que no hay justificación que valga. No voy a spoilear nada concreto, pero sí que voy a aludir a personajes y arcos específicos.

Por cada A-Train o Hughie que tiene un buen desarrollo y final en la serie, nos encontramos con casos como Oh Father (qué mala idea meter un personaje nuevo cuando queda tan poca serie) o Sage, que no hacen mucho realmente; con Ryan o Stan Edgar, que habían sido muy relevantes y muy buenos personajes anteriormente pero de repente solo están aquí para unas pocas escenas; o con Starlight y Soldier Boy, que venían de ser de lo mejor de la serie y se han convertido en meros espectadores que a veces dicen algo.
No todo es malo, como he dicho antes, y por ejemplo Mother’s Milk o Kimiko (aún con ciertos diálogos que casi me hacen irme del salón) han tenido caminos muy interesantes a lo largo de estos ocho capítulos. Lamentablemente son muchos más los personajes desaprovechados o relegados a un papel menor del que merecen que los que realmente tienen un buen arco final. Probablemente el caso más flagrante de esto sea el de los personajes de Gen V, que supuestamente iban a tener un papel relevante y que finalmente se quedan en la nada y con su serie cancelada.
Aunque tampoco se quedan atrás las dos grandes incógnitas de la temporada 4: el conflicto entre Homelander y Starlight y la corrupción total de Butcher. En resumen, no se hace prácticamente nada con ninguna de estas dos tramas, que fueron los cimientos de toda la cuarta temporada, dejando a Starlight en el banquillo y a Butcher como una versión descafeinada y a veces paródica de sí mismo.
Un último y breve apunte que quiero hacer respecto a la narrativa de la serie es su centralización en asuntos políticos de Estados Unidos. Por supuesto que me encanta que se traten temas políticos y que se demuestren los problemas del fascismo, pero en esta última temporada The Boys se centra única y exclusivamente en parodiar a Trump o a cualquier estadounidense poderoso y cabrón (que no son pocos).
No es algo malo per se, pero pasar del enfoque general en las primeras temporadas a algo tan americano y actual hace que el discurso político de la serie (al tampoco llegar a mojarse del todo y al no tocar temas como el estado genocida e ilegítimo de Israel) tenga fecha de caducidad. La temporada 2 de Daredevil: Born Again, mojándose más o menos lo mismo y teniendo paralelismos con el ICE, sabe manejar mejor este aspecto para que su mensaje no se sienta obsoleto de aquí a unos años.
O mueres como un héroe…
Finalmente, el tema de conversación que más habréis visto en redes sociales: The Boys se ha convertido en una burla de sí misma. Lo que comenzó como una sátira exagerada al UCM en su punto álgido, coincidiendo con la llegada de Disney+ y sus series de Marvel originales, ha pasado a ser otro engranaje más de la misma máquina. Con Gen V (por mucho que esté cancelada), Vought Rising y The Boys: México (lo que cojones sea eso) componiendo el Vought Cinematic Universe, podemos decir que sus chistes sobre el UCM y las franquicias no tienen ningún efecto ni validez.
Soldier Boy es un personaje muchísimo peor que en la tercera temporada y la serie nos mete tramas que finalmente no valen para nada, únicamente porque quieren promocionar Vought Rising. Obviamente, no es un anuncio constante, pero se nota que el intento de continuar con este universo más allá de la serie original y de crear cierta conexión entre la audiencia y un spin-off que aún no existe han hecho mucho daño a The Boys. Hay múltiples ejemplos, los cuales no voy a nombrar para mantener el artículo sin spoilers.

En una escena durante los últimos dos capítulos, se hace una broma en relación a la cancelación prematura de una serie y a la baja calidad de su temporada final por querer quitársela de encima lo antes posible. Bueno…sabiendo lo de Gen V y viendo cómo, junto a todo lo que he dicho, The Boys mete con calzador en los últimos 20 minutos de serie un arco final que en el cómic (sin ser este muy bueno tampoco) dura un buen rato, es lamentable la falta de autoconciencia de Eric Kripke y su equipo.
Sigo pensando que las tres primeras temporadas de The Boys son de lo mejor que he visto en televisión, y su cuarta temporada me sigue pareciendo bastante buena en muchos aspectos. Sin embargo, esta quinta temporada tira por tierra muchos de los puntos clave de la anterior y deja a la serie como conjunto muy por debajo de lo que me hubiese gustado. Parece que, en la era del streaming, o mueres como una serie corta o vives lo suficiente para hacer el ridículo.





